El polícia de las ratas

 

RaúL SILVA

 

El polícia de las ratas* es un cuento morelense, aunque su autor ya nunca lo sabrá. El chileno Roberto Bolaño, que en alguna época recorrió con su padre la carretera de Amayuca a Cuautla, como repartidores en un camión de Refresquerías Lulú,  escribió sin querer una historia local que parece crónica de estos días.

 

En la historia que cuenta Roberto Bolaño, Pepe el Tira vaga vigilando por las alcantarillas de su pueblo, unas donde corre el agua y otras donde sus congeneres cavan tuneles en busca de comida, para escapar o comunicar laberíntos que tienen sentido, dice Pepe: “en el entramado en el que mi pueblo se mueve y sobrevive”. Pero lo que prefiere, y así alivia su aburrimiento, son las alcantarillas muertas, donde se mueven los exploradores y los empresarios. Ahí, con frecuencia, Pepe el Tira ha encontrado cadáveres.

 

Pepe es sobrino de Josefina la Cantora, una rata que cautivaba a su pueblo con el chillido que cualquier otra rata podía reproducir, pero que en ella tenía un poder de encantamiento musical, en una historia del absurdo real que escribió el checo Franz Kafka  y que, por supuesto, se llama Josefina la Cantora o El pueblo de los ratones. Una historia sutíl, cercana a esa historia explícita de Joseph K, que en la novela El Proceso necesita demostar su inocencia sin siquiera saber de qué se le acusa.

 

El pueblo de Pepe el Tira es también un pueblo de ratas y diversos roedores y reptiles. Pepe es una rata. Una rata que persigue ratas, un policía que busca criminales y conoce las cloacas de su mundo, donde “lo raro es lo normal, la fiebre es la salud, el veneno es la comida”, cosas de risa.

 

Encontrar a un extraño criminal es la tarea de Pepe el Tira. Nadie se la impuso. Incluso sus jefes le han ordenado que se olvidé del caso. Pero el policía de las ratas sospecha que el asesinó que busca no es una comadreja ni una vibora blanca y ciega, tampoco algún reptil… El asesino, termina descubiriendo, es una rata. Las ratas son capaces de matar a las ratas, piensa, y ese pensamiento lo perturba.

 

Este cuento de Roberto Bolaño es, como muchas historias fantásticas, el mapa de una geografía, no el retrato de individuos, de roedores con nombre y apellido, comadrejas con cédula de identidad, sino un poco más: el retrato de un mundo vasto, de una sociedad que conviven en un mundo adulterado, donde las líneas de la libertad son de un diáfano cristal blanco.

 

* El policía de las ratas es un cuento de El gaucho insufrible, libro póstumo de Robero Bolaño, publicado a finales del 2003 por la Editorial Anagrama de España.